...los talleres clandestinos de costura?



Siguen funcionando en Capital y Gran Buenos Aires. A más de 3 años del incendio en el que murieron 2 adultos y 4 chicos, de nacionalidad boliviana. La industria textil aún hoy se aprovecha de la indigencia y la necesidad de los más humildes.





El día a día


El trabajo en estos lugares es de esclavos. Los hombres y mujeres pasan entre 14 y 16 horas frente a las máquinas de coser, y lo que cobran les alcanza para llegar con suerte a $700 por mes. Además, viven hacinados, y en condiciones de insalubridad. No hay normas de seguridad, ni aportes sociales de ningún tipo. Los empleadores contratan y pagan en negro. Así es la esclavitud en el siglo XXI.


¿Quiénes contratan?

Estos talleres clandestinos no son todos iguales. Si bien los trabajadores son explotados de la misma manera, cambian los dueños y el destino de la ropa.
Es un hecho conocido que las grandes ferias y mercados ilegales se abastecen de la mercadería producida en estos lugares. La Salada es un ejemplo. Miles y miles de puestos ofrecen ropa a precios muy bajos, con marcas de imitación. La ilegalidad se alimenta de ilegalidad.
El dueño de un taller contó su experiencia al diario La Nación (11 de mayo de 2008):

"Ya a los 23 años tenía mi taller. La mejor forma es ir a buscarlos a Bolivia para que te trabajen, si no, no rinde. No cierran los números, papi. Yo iba a buscar gente a Cobo y Curapaligüe, caminaba entre los paisanos, los coreanos y argentinos y así -chasquea los dedos- dos costureras y listo, ¡taxi!, las tenía por un tiempo y después les decía que no tenía trabajo y pues, a empezar de nuevo, pues ¿no? Si ya los explotaste, ya le chupaste la sangre como las vinchucas... ¡uhhhh! ¡Si allá en Bolivia hay un hambre...! Les decís 100 dólares y te besan la mano", dice Óscar, vaso en mano con el tinto aguachento.

Oscar también es boliviano. La explotación no hace diferencia de país o de nivel socioeconómico. Hay numerosas denuncias a marcas reconocidas que fabrican su ropa a través de la esclavitud. Es por eso que en los allanamientos se encontraron prendas originales, de las marcas más reconocidas.
El negocio está, obviamente, en la diferencia entre lo que sale la mano de obra y el precio final de la vidriera. Un negocio redondo.






Este es otro tema olvidado en la agenda de nuestro país. Hubo mucho ruido cuando murieron 6 personas, pero después el tema cayó en el olvido. No hay datos oficiales, ni relevamientos de la situación actual. Un informe de la Comunidad Boliviana en Argentina denunció que todavía hay más de 150 mil trabajadores explotados en talleres clandestinos.

3 comentarios:

Danilo Gatti

Muy buena idea la del blog entre tanta celeridad y noticia fugaz en los medios, es bueno un tiempo para analizar y saber que fue de la vida de, en que quedo
Buen blog, ojala tengan mucha difusion
Gracias por pasar por mi blog y firmar

Geraldine

acordate que éste es el país de la doble moral...todos se quejan pero todas las mujeres hemos comprado alguna vez ropa proveniente de alli por el precio...saludo grande!

Anónimo

Thanks :)
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